El Mes Internacional de la Mujer es un momento para la reflexión. Al repasar mi propia trayectoria, me doy cuenta de cuánto ha estado marcada por la migración, la resiliencia y las mujeres extraordinarias de mi vida.
Crecer en una familia de inmigrantes
Crecí en un hogar de ascendencia persa, irlandesa e india, donde las historias de migración, identidad y supervivencia formaban parte del día a día. Mi padre emigró a Canadá, y generaciones antes que él, su familia se había trasladado como refugiada de Irán a la India. Por parte de mi madre, mis abuelos dejaron Irlanda para ir a Inglaterra, donde se enfrentaron a la pobreza y el racismo mientras intentaban construir un futuro mejor.
Esas historias moldearon mi visión del mundo. Me enseñaron que la migración no se trata solo de cruzar fronteras, sino de valentía, perseverancia y la determinación de construir un futuro mejor para la próxima generación.
Vivir y trabajar en distintos continentes
Mi vida ha sido profundamente internacional. A lo largo de los años, he vivido en 12 países y trabajado en diversos continentes, incluyendo con las Naciones Unidas y sobre el terreno en África, Australia, Europa, Asia y Sudamérica. Estas experiencias me permitieron observar de primera mano cómo las comunidades se fortalecen cuando personas de diferentes orígenes unen sus ideas, culturas y talentos.
También comprendo la migración desde mi propia experiencia. Yo misma he sido inmigrante, tanto en Canadá como en Kenia, y he tenido que adaptarme a nuevos sistemas, culturas y comunidades. Esas experiencias me ayudaron a comprender mejor lo que significa construir un sentido de pertenencia en un nuevo lugar.
A lo largo de mi trayectoria profesional, me he centrado en la comunicación, la defensa de derechos y el apoyo a organizaciones que fortalecen las comunidades y crean oportunidades para los demás. Creo firmemente en el poder de la narración para conectar a las personas, fomentar la empatía e inspirar un cambio positivo.
La maternidad en un mundo interconectado
Hoy, uno de los roles más importantes en mi vida es el de madre. Estoy criando a un niño pequeño cuya identidad refleja el mundo interconectado en el que vivimos hoy: es canadiense, islandés y británico, y nació en Francia.
Más que nada, quiero que crezca reconociendo el valor de las mujeres en todas partes: su liderazgo, su resiliencia y las innumerables maneras en que dan forma a las familias, las comunidades y las sociedades.
Honrando a las mujeres que dan forma a nuestras vidas
El Mes Internacional de la Mujer me recuerda a las mujeres que moldearon mi propia vida: mis abuelas que cruzaron continentes, mis compañeras que trabajan en entornos difíciles alrededor del mundo y las muchas mujeres que, discretamente, construyen comunidades más fuertes cada día.
Su fuerza y determinación siguen inspirándome.


